domingo, 19 de febrero de 2012

CICLODOMINGO


Domingo. Después de seis horas de trabajo y como cada noche después de bajar las verjas del Fibonacci, pedaleo hacia mi casa. Un campanario de por aquí cerca suena las diez. Me siento cansado. Aun así, este último paseo del día me encanta, me siento satisfecho por mi jornada, por mi momento laboral. Era lo que me faltaba. Todas las noches, al volver a casa, me siento
diferente al día anterior. Hoy por ejemplo he echado de menos saludar al payaso que hace malabares en el paso de peatones, por el que cada noche
cruzo la avenida que se dirige desde el marítimo al aeropuerto. Me pregunto qué habrá sido hoy de él. Creo que es muy valiente por ponerse ahí cada noche a actuar y pedir dinero que casi nunca le dan ¿por cuánto tiempo más será capaz de estar ahí sin rendirse?
Estas noches ya no necesito los guantes, ya pasó la ola de frio siberiano que ha azotado el Mediterráneo. Ni gorro. De hecho, de las tres capas de ropa que llevo apenas me abrocho dos. No sé por qué la gente no va más en bici. En verano es más fresco y en invierno más caliente. Para el verano yo me aprendo las calles con sombra según la hora del día, eso sin contar que sobre la marcha puedo saber por cuales corre más aire, lo cual hace que ande realmente fresco. Y en invierno, el propio pedaleo hace que el cuerpo suba la temperatura, eso sí, las manos han de ir bien cubiertas con unos guantes gruesos y siempre hay que llevar encima uno de esos chubasqueros en forma de poncho. Por lo demás las ventajas son claras: los pies no tocan el suelo, así que no cojo frio, hago ejercicio, lo cual me mantiene en forma, en calor y evito resfriados, para circular por la ciudad es más rápido, barato y contamina cero. No sé por qué la gente no va más en bici, de verdad, no lo entiendo. Mi carnet de coche está caducado desde abril del año pasado y no lo echo de menos para nada. Ir en bici me pone contento ¿quién se enfada yendo en bici? Pocos. Creo que des-estresa incluso. Hago menos esfuerzo físico que andando y encima voy más rápido. Ir en bici es entretenido, las cosas se ven diferentes. Muchas veces cuando paso sonriente entre los coches pienso: ¡más bici y menos humos!
A veces, mientras pedaleo, tomo conciencia de mi postura y de que músculos estoy empleando en ese momento. Cuando me percato de ello, suelo relajar automáticamente la pelvis y dejo caer mi barriga sobre las caderas, me relajo de cintura para arriba con una respiración y solo uso mis manos para agarrarme al manillar, así dejo de tirar mi peso sobre los brazos, me pongo algo más recto y concentro el movimiento en las piernas. Es como si hubiera encontrado un modo de meditación. Entonces juego y desenfoco mi vista: amplio mi campo de modo que voy adentrándome en la perspectiva cónica de la vista. Todo se acerca lentamente a menos que tome conciencia de los extremos de mi campo visual, porque ahí es donde todo se acelera. La cuestión es que puedo seguir mirando hacia adelante mientras tomo conciencia de cualquier movimiento que sucede en todo mi campo visual. Es un juego que me gusta mucho. Al no mover la cabeza, parece que mi vista está fija en el horizonte pero no es así, en realidad estoy observando mucho más.
   
Me acerco a mi casa a una buena velocidad. Llego a mi calle y en el luminoso de la joyería marcan las 22:11h, 19/02 y 9°C. No necesito saber más. Me encanta mirar ese chisme al llegar y al salir de casa, aunque no me diga mucho, me recuerda con tres datos en que punto del tiempo estoy, solo datos sobre el momento. El sitio es evidente, a medio metro del portal de mi casa, pero el momento es más difícil de asirlo por muchos datos que me tenga. Ojalá tuviéramos aparatos por la calle donde miráramos y pusiera: ¡Sigue! todavía es ahora…
Y bueno, mientras un sándwich vegetal satisface la homeostasis, yo estoy sentado aquí, ahora, delante de este aparato con teclas que me ayuda a olvidarme por unos instantes que estoy sentado y que soy persona. Sin darme cuenta llevo sentado una hora, explicando mis últimas vivencias en este mundo imbuido en su propia aceleración.
Me pregunto cómo sería el mundo si todos fuéramos en bici al menos unos días por semana. Da mucho juego; si me lo permito. Está siendo para mí el invierno de la bici y el trabajo. ¡Qué gran época esta! Crecimiento, malabares ausentes, aceleración, ciclismo ¡Anda! Ciclismo, ciclo ¡Qué curioso! El ciclo ciclista.
Buenas noches, es hora de ir en busca de algún sueño.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario