"Cuando la agresión surge de mi necesidad y discrimino, poseo la misma seguridad que me proporcionaban los rígidos cánones morales absolutos. Y al mismo tiempo, poseo la flexibilidad de ser yo mismo quien elige a cada momento.
La moralidad introyectada es el producto de una agresión incompleta, un morder, un masticar y una digestión incompleta de los modelos de padres, profesores y sociedad... Entorpecido por esta introyección, pierdo mi apropiada capaciadad de discriminación y hago elecciones equivocadas.... Por lo tanto, la agresión sana no es más que el compromiso conmigo mismo para el logro de la autorrealización"
El mismísimo Fritz.
He compuesto aquí un párrafo, extraído de dos párrafos (pag 219 y 220) del libro de Pedro de Casso "GESTALT, Terapia de Autenticidad". Y lo he escrito en primera persona porque son conclusiones a las que Fritz Perls llegó mientras desarrollaba, a sus casi setenta años, su método de terapia. Creo que la foto anterior puede ser un poco más antigua que el momento de dichas conclusiones, pero igualmente esta me resulta muy entrañable. En estos días se celebra el sufrimiento de Jesucristo, y sin ánimo de hacer una comparación fácil ni morbosa (la cual creo que Fritz rechazaría), este hombre también sufrió su via crucis para llegar a pulir un método terapéutico que hoy sigue extendiéndose y nos hace tanto bien.
Por cierto, hace unas tres semanas (14 de marzo) se cumplieron 42 años de su muerte.¡Va por el genio de la agresión, Fritz!

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